lunes, 2 de junio de 2014

Cada día debería ser algo nuevo, debería ser el inicio de un nuevo descubrimiento, el punto de partida para una nueva historia. sin embargo en momentos como este se puede sentir, percibir libremente sin que nada lo impida que no es así, se puede estar atrapados en medio de un bucle constante sin que se sepa como pararlo, sin entender cual es el punto de esta continuidad infinita y aunque se trate de llenar con respuestas, sabemos que no llevan a ningún lugar, lo único que podemos hacer es continuar intentándolo, porque sino que otro camino se podría tomar.

Suena bastante pesimista el siquiera pensarlo, pero todos hemos pasado por ese instante en algún momento, estamos atados a esta misma roca y en algún momento nos encontraremos mirando hacia el mismo callejón, tal vez no seamos conscientes de ello, o lo seremos en su respectivo instante, sin embargo allí estaremos sin lugar a dudas, sabremos que estamos en ese critico estado y que depende de cada uno como sortearlo.

Si somos parte de algo...  cuando sabremos que es nuestra participación la que deberíamos entender. Cuando estaremos seguros de que es importante no entenderlo, porque debería haber una respuesta a esta confusión tan profunda. Acaso estar en medio de este pozo oscuro y lleno de lodo nos hace dignos de ser capaces de entender, y cuando empieza a llenarse de golpe sin darnos la oportunidad de buscar la salida adecuada, somos las victimas propias del silencio producido por el absurdo miedo a las respuestas que se puedan obtener.

¿Por que a nuestros oídos la desesperación suena tan digna de nosotros?, ¿por que somos parte esencial de ella?, ¿porque no podemos escapar de nuestra indignación cuando sabemos lo poco que sabemos, cuando el saber no significa entender, ni siquiera se aproxima a comprender?.

viernes, 23 de mayo de 2014

¿ACEPTANDO LA PARTIDA?

Aunque es difícil de creer que no somos como semillas que se siembran en la tierra, que se riegan constantemente mientras germinan, que después de crecer producen otra semilla que alucinara de la misma manera en que lo hicimos en su momento y que después sin más, abandona este mundo de incertidumbres sin ninguna prueba de que lo que se vivió durante este tiempo era importante.  Tal vez solamente se deba tener en cuenta que se vivieron experiencias que marcaron a los que nos rodean porque el individuo mismo ya no cuenta mas, porque no existe una consciencia que de testimonio de él. 

Esto nos hace preguntarnos constantemente si la forma en que nos dejamos llevar por ese transitado camino era la forma adecuada de aprender, de entender o solo fue un signo de debilidad por no saber escoger, por no tener claridad en lo que debíamos admitir de cada uno de nosotros, porque cuando fue posible que en nuestra consciencia se grabara la verdad acerca de lo que debíamos aprender, el egoísta ego que nos domina fuese tan superior a la realidad.

Lo que realmente es absurdo, es que después de tener la certeza de que se vive dolorosamente tanto físicamente como psicológicamente, no se llegue a tener un poco de olvido de este terrible ego que nos mantiene atados a una realidad que no existe, a una vida en la que solo se piensa en el materialismo como inicio y partida, cuando es realmente vano e insulso, cuando lo que realmente importa es vivir y hacer vivir a quienes nos rodean esa maravillosa sensación de estar satisfechos con lo mucho que nos dieron al estar al lado nuestro.

Somos diversas etapas de la vida, en donde el crecimiento, el desarrollo y la respuesta a estas pueden ser favorables u ofensivas, todo depende de la forma en que esperemos desplegar toda esa fortuna que poseemos, porque cada momento que se pueda dar, cada esperanza que se pueda sembrar, cada llama de hoguera que se pueda encender, nos demostrara que vale la pena creer que existimos por algo.

Ese algo que nos llena de fortaleza para dar rienda suelta a las más infinitas ganas de aceptar que estamos cerca del final, desde el mismo instante en que descubrimos el  inicio.

jueves, 22 de mayo de 2014

Somos lo que sentimos.

Ser seres humanos que siempre están buscando en el interior del alma, la necesidad de sentir que se esta haciendo algo para algo. Y aunque al darse cuenta de la razón de esta continua búsqueda se tendría mejor control de las cosas que son incomodas, que al hacerse a la idea de que al saber se nos daría un respiro, que le permitiera a nuestro ser reunir  fuerzas suficientes para poder continuar su ardua labor, para mantenerse firme sin importar los obstáculos que se generaran en el camino. 

Es difícil entender porque al mirar las almas, se observa en la propia como en las de los que nos rodean, la lucha constante, el esfuerzo arduo, y aunque se esta solo en esa lucha, estamos también acompañados. Cada día que amanece ay quienes tratan de mantenerse a flote en este enorme mar de existencialismo.

Anteriormente era fácil darse cuenta de estas cosas, ahora con el tiempo que a pasado, con la madurez que se nos ha otorgado mediante las diferentes experiencias vividas, lo que nos ha permitido crecer como personas poco crédulas, que descubren que al saber, al reconocer el dolor de las otras almas, se puede tener una oportunidad para mantenerse cerca de ellas o al contrario para estar al margen ya que sentirse vinculado o afectado por no ser capaces de estar alejadas de ese mal que las ataca nos puede dejar vulnerables ante ellas mismas. 

Distinguir el dolor en los ojos de quienes nos rodean, saber que aunque se reconoce no hay nada que se pueda hacer para evitarlo es infinitamente difícil de aceptar, porque de que sirve tener tanto conocimiento si mientras quienes sufren de tales males no son conscientes de el, o tan solo evaden esa realidad que para su sentir puede ser solo la forma de mantenerse a salvo.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Has visto los atardeceres, los matices de colores que se forman a través de las nubes y que se unen con las montañas, aunque no tienen una duración eterna, dan la sensación de que están allí desde siempre y así perduraran. Sin quererlo despiertan sentimientos de nostalgia y alegría, nos muestran la inmensidad de nuestro mundo y lo pequeños que somos ante el, nos desvelan las diversas verdades que se esconden ante tanta belleza y lo poco que apreciamos tener tanto a nuestro favor.

Somos parte de esa gran inmensidad,  y a pesar de que esta al alcance de las manos no podemos compartirla con los que nos rodean, porque no nos pertenece de verdad, solo esta allí para que veamos un poco lo que nos perdemos día a día, nos permite vislumbrar que en cualquier momento se puede repetir, sin embargo solo lo hace porque debemos entender que las oportunidades no son las mismas, tenemos espacios en los que podemos escoger sentirnos participes de ellos, pero también existen aquellos espacios que aunque podemos estar cerca de ellos solo somos parte porque estamos allí nada mas.

Eso no significa que no se tenga elección para ellos, porque de ser así; podríamos escoger estar en un lugar totalmente diferente y no tendríamos que sentir que nos perdimos de ese momento.


martes, 4 de diciembre de 2012

Solo el sol se posa en mi rostro, solo la brisa me ayuda a vencer esta sensación de ahogo, estoy aquí, mirando hacia un camino inexistente, intentando que mis pasos no se queden pegados en el lodo del engaño.

Lo he intentado continuamente, he luchado para no dejarme vencer por esa pasividad mortal, por no permitirme caer en el despojo de la conformidad, lucho constantemente para no arrastrarme en la miseria de la auto compasión, me libero cada mañana al intentar no pensar que sin quererlo soy parte de algo que no deseo. Estar atado por la necesidad de vivir tranquilamente no debería ser lo más importante.

Somos tan predecibles, somos tan llenos de nada y de todo, somos el producto de la mente perturbada de la misma humanidad, cuando intentamos desesperadamente volvernos normales, pero tendría alguna importancia serlo, no es más importante escapar y asegurarse de que no somos normales?, no es más importante pensar que se puede vivir de una manera diferente?

 Deberíamos vivir sin miedo a respirar, deberíamos ser felices de sentir el más ligero golpe de calor, el más intenso dolor nos advierte que estamos aquí, que estamos vivos, que somos frágiles y llenos de imposibilidades. Pero esas mismas imposibilidades nos dan la certeza de que aun cuando no estemos seguros de lograrlo, somos capaces de intentarlo.

Estar en esta tierra no debería ser complicado, estar pasivo debería ser fácil, deberíamos estar cansados de no estar cansados, deberíamos estar contentos de que la tristeza toca superficialmente nuestra puerta y es solo decisión nuestra dejarla quedarse el tiempo que escojamos que se quede. Deberíamos estar atentos a los silencios que nos permiten escuchar realmente lo que debe ser oído.

Sin embargo estamos tan ocupados buscando cosas innecesarias que lo olvidamos... Olvidamos como es sentirse realmente calmado, olvidamos como es sentirse realmente amados, como debemos sentir realmente... 

martes, 28 de agosto de 2012


Algunos días esperas que el mundo gire junto a ti, que las palabras no te rompan o los silencios no te atraviesen de adentro a afuera. Esperar es una condición del ser humano, siempre estamos en torno a ella, siempre creemos que nos merecemos ese algo que aunque creemos nos pertenece no estamos muy seguros de merecerlo.

 Algunos días esperas que las horas pasen sin perderles el rastro, quieres desde lo más profundo de tu ser formar parte de ellas y que ellas te acepten sin oponer ninguna resistencia.  Sueñas con que en ellas se queden grabados los deseos que a veces piensas están reprimidos y encerrados en lo más profundo de tu ser.

Somos el producto defectuoso de nuestros defectos, somos las palabras olvidadas de nuestra boca, somos un motivo más para partir y un motivo más para regresar, desear se convierte en la eterna verdad de los incapaces.

martes, 10 de julio de 2012


Es la noche tan fría, actualmente no, actualmente se tiene suerte si el viento sobrepasa las cortinas de tu casa, actualmente la lluvia toca momentáneamente a tu puerta para saludarte melancólicamente, o retumba sobre el cielo nublado los rayos intentando encontrar contra que agolparse para que la vida vibre nuevamente.

Estamos atados a esta tierra, estamos atados a las circunstancias, a los remolinos momentáneos que se viven en cada paso que se da, estamos atascados en los momentos felices e infelices que a diario nos visitan.  Somos un eco que ha dejado de ser sonoro, somos el grito en el silencio que ya no se escucha, estamos perdidos en el limpio océano, naufragando sin saber hacia cual rumbo debemos nadar.  

Cuantas notas musicales se han perdido en este sin razón de la vida, el alma está cansada, esta tan cansada de no estar como quisiera, de no sentir, de no vivir, de no morir, si fuese cierto lo que dicen cuando alguien fallece… Tal vez el alma vagaría por allí, pero no se sabe porque no está a nuestro alcance todo lo que logra ver en el transcurso de su camino a la ascensión. 

No quiero tener razón, no quiero tener respuesta a preguntas que no tienen respuesta, no quiero perder el tiempo pensando en lo que fue y lo que será, no quiero querer, ni creer, ni desear, ni tocar, ni sentir…

Lo único que se debe hacer es continuar, respirar, escuchar, admirar, no parar por más obstáculos que existan o se creen en la inmensidad del camino, lo único que debemos entender es que no nos pertenece la decisión de si se debe o no continuar, solo estamos para cumplir esa meta indescriptible y sin razón que no está al alcance de muchos. No existe un ¿para qué? O ¿un por qué?